Mitos sobre a discapacidad intelectual


A través del tiempo la discapacidad ha sido acompañada de muchos mitos y prejuicios que se han ido arrastrando con el tiempo, mismos que han contribuido a generar un halo de desconocimiento y discriminación por parte de la sociedad que es de suma importancia dejar de lado, ya que solo así se podrá lograr un correcto funcionamiento  instituciones de de la sociedad en general, y en especial de las instituciones gubernamentales, como lo son aquellas relacionadas con la seguridad pública, a continuación se enumeraran algunos de los mitos más comunes que asocian a las personas con DI, con la finalidad de romper los pensamientos arcaicos sobre el tema:

1.     La discapacidad intelectual es notoria en el físico.
Si bien es cierto que en muchas de las ocasiones la discapacidad intelectual viene acompañada de discapacidades motrices que hacen evidente la discapacidad, no necesariamente tiene que ser acompañada por rasgos característicos que distingan a una persona con discapacidad intelectual; de hecho existen personas con discapacidad intelectual a quienes justamente el hecho de no tener un rasgo físico distintivo asociado con una DI les impide recibir los apoyos adecuados para desarrollarse plenamente como personas y ciudadanos.
2.    Las personas con discapacidad intelectual son como niños.
Esta es una creencia sumamente arraigada en la sociedad, falsamente se considera que las personas con una discapacidad intelectual piensan y se comportan como infantes, sin embargo, quién vive con DI tiene un pensamiento acorde a su experiencia, es decir que no se les puede comparar a los infantes, ya que son completamente distintos.
3.    Las personas con discapacidad intelectual son asexuales.
Este pensamiento resulta como consecuencia de que la sociedad haya considerado por largo tiempo que las personas con DI son como niños, por ende tratándolos como a uno de ellos, es decir, que por desinformación o estigma se les niega la normalización de su sexualidad, desde el hecho mismo de privarles de la educación sexual pertinente, sin embargo, como se ha mencionado anteriormente, las personas con DI tienen una visión del mundo acorde a sus experiencias y su edad biológica, por lo cual, es muy probable que tengan alguna experiencia sexual por si mismos, situación que los separa por completo de un infante y de la asexualidad.
4.    La discapacidad intelectual les impide regir sus vidas.
Debemos partir desde la base de que a pesar de las limitaciones cognitivas tienen el mismo derecho que cualquier persona para elegir y decidir, de modo que es menester que se les brinden los apoyos especializados para minimizar sus limitaciones, recordemos que “en una persona, las limitaciones coexisten habitualmente con capacidades.”[1] por lo cual una persona con D.I puede perfectamente con los apoyos individualizados regir su vida, tomando sus propias decisiones.
5.    Todas las personas con discapacidad intelectual están incapacitadas para ejercer sus derechos civiles.
Existen distintos niveles de discapacidad en los cuales el nivel de asistencia que requiere la persona es superior al de otras con la misma condición, por lo cual otras personas (tutores, familiares) deciden sobre ellos, sin embargo, existen un gran número de personas que pueden decidir por ellos mismos, teniendo así la posibilidad de ejercer sus derechos como ciudadano (votar, participar en actividades sociales, políticas, etc.), por lo cual se debe tomar en cuenta su decisión y opinión en todo momento.
6.    Las personas con discapacidad intelectual son agresivas.
La realidad de esto es que las personas con DI tienen un carácter como todos nosotros, con gustos, preferencias, sentimientos, etcétera, lo cual no lo los hace más o menos conflictivos que cualquier persona que pueda estar a nuestro alrededor, sería un error garrafal seguir creyendo que las personas con DI no pueden controlar sus impulsos, lo cual nos haría mantenernos alerta en todo momento, creando una situación hostil.
7.    Las personas con discapacidad intelectual son fantasiosas
La realidad es que las personas con DI no tienden a inventar historias fantasiosas o mentiras elaboradas, ya que el hacerlo requiere un esfuerzo intelectual que sería complejo debido a sus capacidades, de igual modo, es mentira que no sepan diferenciar la realidad de la fantasía, por lo cual esta falsa creencia no debería quitar credibilidad al testimonio de la persona;  recordemos que este rasgo encaja mucho más con las personas con problemas mentales y no con la discapacidad intelectual.
8.    A las personas con DI no les afectan las cosas o no tienen sentimientos.
Esta es una premisa del todo falsa, ya que las personas con DI, son personas con deseos, pensamientos y sentimientos como todos nosotros, por lo cual, las situaciones como el rechazo, la discriminación o fenómenos estresantes le afectaran como lo hará con cualquier persona, sin embargo, es importante recalcar que es posible que su reacción ante un suceso estresante no sea similar al de otra persona, por lo cual puede ser difícil de detectar o asimilar.



[1] Schalock et al., 2010 Changes in the Understanding and Approach to Persons with Intellectual Disability

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